Un nuevo estudio revela que los efectos terapéuticos de los psicodélicos podrían extenderse a regiones del cerebro ignoradas hasta ahora como la corteza retrosplenial implicada en el Alzheimer y el estrés postraumático
Hasta ahora, el dogma era claro: para que los psicodélicos potenciaran la neuroplasticidad —esa capacidad del cerebro para adaptarse, cambiar y curarse— hacía falta un ingrediente esencial: los receptores de serotonina 5-HT2A en las neuronas postsinápticas. Sin ellos, se suponía que no había magia, no había cambio. Pero la ciencia, como la vida, no siempre sigue el guion previsto.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan acaba de lanzar por la borda ese supuesto, y con ello abre una puerta insospechada a nuevas aplicaciones terapéuticas de los psicodélicos en enfermedades hasta ahora excluidas del mapa clínico, como el Alzheimer o ciertos trastornos de ansiedad.
La clave del hallazgo reside en una región cerebral poco protagonista hasta ahora: la corteza retrosplenial granular (RSG, por sus siglas en inglés), una estructura profunda y compleja, esencial para la orientación espacial, la memoria autobiográfica y la extinción del miedo. Esta región se ve profundamente afectada en las primeras fases del Alzheimer y es central en procesos como imaginar el futuro o encontrar el camino a casa. Paradójicamente, es también una zona que carece de los famosos receptores 5-HT2A.
Y sin embargo, como han demostrado los científicos, incluso sin estos receptores postsinápticos, las neuronas de la RSG pueden beneficiarse del efecto neuroplástico de los psicodélicos. ¿Cómo es posible? La respuesta está en el otro lado de la sinapsis.

Gracias a una innovadora línea de ratones modificados genéticamente mediante CRISPR-Cas9, el equipo descubrió que los receptores 5-HT2A presinápticos —es decir, ubicados en las terminaciones nerviosas que envían señales a la RSG desde el tálamo anterior— son suficientes para desencadenar los cambios sinápticos que caracterizan la acción de los psicodélicos. Una sola dosis del compuesto 25CN-NBOH bastó para aumentar la frecuencia de señales excitatorias y densidad de espinas dendríticas en las neuronas de la RSG. Pero cuando estos receptores presinápticos fueron eliminados, el efecto desapareció por completo.
Es decir: no hace falta que la neurona receptora tenga 5-HT2A si su compañera de sinapsis sí los tiene. Con eso basta para reorganizar el circuito.
Este hallazgo tiene implicaciones inmensas. De entrada, sugiere que muchos más tipos de neuronas podrían beneficiarse del uso terapéutico de psicodélicos de lo que se pensaba. Actualmente, los tratamientos con estas sustancias se enfocan en trastornos como la depresión o el trastorno por estrés postraumático, vinculados al córtex prefrontal, una región rica en receptores 5-HT2A. Pero la retrosplenial, sin apenas estos receptores, podría convertirse ahora en un objetivo legítimo.
Y más aún: dado que los inputs que llegan desde el tálamo anterior a la RSG están implicados en funciones espaciales y emocionales alteradas en el Alzheimer y en la ansiedad, esta vía podría abrir una nueva estrategia terapéutica para mejorar la orientación, la memoria espacial y la regulación emocional en estas patologías.
En otras palabras, lo que parecía una limitación bioquímica podría ser, en realidad, un canal alternativo de intervención. Si los psicodélicos pueden actuar de forma indirecta, potenciando conexiones sin requerir la presencia local del receptor, entonces el mapa cerebral de su acción es mucho más amplio de lo que imaginábamos.
Como suele ocurrir en la buena ciencia, este descubrimiento plantea tantas preguntas como respuestas. ¿Cuántas otras regiones cerebrales sin receptores 5-HT2A podrían beneficiarse de este efecto presináptico? ¿Qué ocurre en otras enfermedades neurodegenerativas o psiquiátricas donde estos circuitos están implicados? ¿Y cuáles son los límites éticos y clínicos de ampliar el uso de estas sustancias?
Lo que sí está claro es que este estudio, publicado en Molecular Psychiatry, reconfigura nuestra comprensión del funcionamiento neurobiológico de los psicodélicos. Nos recuerda que la sinapsis es un baile a dos bandas, y que a veces basta con que una de las bailarinas escuche la música para que ambas se muevan en armonía.
El futuro de la medicina psicodélica no solo se escribe en las neuronas que tienen el receptor correcto, sino también en las conexiones que las unen.

FAQ (Preguntas frecuentes):
-
¿Qué es la plasticidad presináptica inducida por psicodélicos?
Es el refuerzo de sinapsis mediado por receptores 5-HT2A en terminales axónicos que aumentan la liberación de glutamato y la formación de espinas dendríticas. -
¿Por qué la RSG es relevante en Alzheimer y TEPT?
Porque participa en memoria, orientación y extinción del miedo, y su hipoactividad es temprana en Alzheimer. -
¿Implica esto que los psicodélicos “curan” estas enfermedades?
No. Indica un mecanismo plausible que debe validarse en humanos con ensayos controlados. -
¿Por qué hablar de legalización?
Porque la investigación y la clínica segura requieren marcos legales claros, control de calidad y formación especializada.
Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.
Fundador de www.psiconautica.org en 1996, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.
- Raúl del Pino
- Raúl del Pino
- Raúl del Pino
