El uso de sustancias psicoactivas en Canarias (sexta parte)
Las posibles sustancias rituales de los antiguos canarios y su influencia en las tradiciones actuales
Tras este recorrido histórico, se impone una pregunta final: ¿qué huellas han perdurado y cómo interpretamos hoy el uso de psicoactivos y plantas sagradas en la antigua Canarias? En ausencia de testimonios directos sobre enteógenos prehispánicos, los investigadores han empleado la analogía, la arqueología y la comparación intercultural para proponer hipótesis. En este quinto y último artículo, abordamos esas interpretaciones contemporáneas. Asimismo, recapitularemos el legado que estas prácticas han dejado en la cultura canaria actual y reflexionaremos sobre la importancia de rescatar este conocimiento ancestral.
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Toggle¿Existieron los enteógenos guanches? Teorías modernas
La cuestión de si los aborígenes canarios emplearon plantas o sustancias para lograr éxtasis ritual ha intrigado a antropólogos. Como vimos, las crónicas no mencionan explícitamente nada equiparable al peyote de Mesoamérica o a la ayahuasca de la Amazonía. Sin embargo, estudios recientes, como los presentados en congresos de arqueología canaria, sugieren que no podemos descartar su uso. Becerra (2018), por ejemplo, argumentan que la elevada concentración de motivos espirales y geométricos en los petroglifos de La Palma podría explicarse si consideramos que los antiguos benahoaritas (palmeros) consumían alguna planta que inducía visiones con formas entópticas. Apoyan esta idea en paralelismos con culturas chamánicas: así como los tukano en Colombia ven diseños geométricos bajo el efecto del yajé (ayahuasca), quizá los canarios experimentaban algo similar.

¿Qué sustancias locales podrían haber causado eso? Se han barajado varias posibilidades:
- Amanita muscaria: un hongo alucinógeno (matamoscas) presente en bosques de pinos o laureles. No hay certeza de que creciera en Canarias prehispánica, pero es posible en la Laurisilva alta de Tenerife o La Palma. Algunos autores sugieren que los guanches pudieron descubrir sus efectos, pues incluso pueblos siberianos y europeos precristianos lo hicieron independientemente. De haberse usado, probablemente habría sido en contextos muy restringidos (chamanes ingestándola y tal vez reciclando sus efectos vía orina, práctica documentada en Siberia). La ausencia de menciones coloniales puede explicarse porque si los guanches tenían un “secreto” chamánico de este tipo, lo ocultarían a los extranjeros.

- Solanáceas visionarias: plantas como el beleño (Hyoscyamus albus) o la mandrágora (Mandragora officinarum) contienen alcaloides tropánicos (hiosciamina, escopolamina) que provocan alucinaciones. Son especies mediterráneas; podría haber llegado beleño de forma natural o cultivada. De la mandrágora se duda más, quizá introducida por los mismos conquistadores como parte de su herbolario mágico. Si los guanches hubiesen tenido beleño autóctono, habría sido una poderosa herramienta chamánica (usada por celtas e íberos en la Antigüedad). De nuevo, la falta de pruebas directas es un escollo.
- Tabaibas y cardones: las euforbias canarias tienen compuestos irritantes, pero Euphorbia balsamifera (tabaiba dulce) contiene también sucrosa y se ha reportado en etnobotánica local que masticarla produce un ligero efecto de entumecimiento en la boca y relajación. Esto está lejos de ser un enteógeno, mas podría haberse usado en rituales de sanación para “relajar” al paciente. Por su parte, E. canariensis (cardón) tiene derivados del ingenol que en contacto con mucosas pueden causar sensaciones de calor y algo de vértigo. Es pura especulación, pero cabe contemplar si los guanches se inducían estados de consciencia alterada leves mediante la combinación de ayuno, danza y consumo de algunas infusiones amargas de estas plantas.

- Marisco tóxico o pescado: Interesantemente, en otras culturas (p. ej. algunas polinesias) se conocen casos de intoxicación deliberada con peces o moluscos que contienen neurotoxinas (como ciertos peces globo o caracoles marinos) para experimentar visiones. En Canarias hay una vieja historia de pescadores que comieron un pez llamado “catalufa” o “pez diablo” y sufrieron alucinaciones auditivas. Aunque es un relato moderno, podría insinuar conocimiento empírico de fauna psicotrópica. Los benahoaritas de La Palma practicaban la pesca y recolectaban moluscos; es posible que identificaran alguno de efectos extraños (por ejemplo, los burgados grandes a veces tienen tetrodotoxina si comen ciertas algas). Nuevamente, sin evidencias arqueológicas (restos en cuevas ceremoniales, etc.), esto permanece en el terreno de lo hipotético.

En resumen, no hay confirmación científica de enteógenos prehispánicos, pero la hipótesis no está cerrada. La tendencia actual de la arqueología cognitiva es “mantener la mente abierta”. Como dice Reichel-Dolmatoff, citado por Becerra, la repetición de patrones visuales en el arte primitivo suele correlacionarse con estados alterados de consciencia inducidos por diferentes métodos. Canarias no sería la excepción de haber existido esos métodos, aunque fueran modestos.
Legado cultural: ¿qué queda hoy?
El legado del uso de sustancias psicoactivas y plantas medicinales en Canarias se puede rastrear en varios ámbitos:
- Medicina popular vigente: Muchas familias canarias de zonas rurales todavía hoy usan remedios transmitidos por sus abuelos que provienen, en última instancia, de la tradición guanche. Por ejemplo, para curar llagas de la boca se recomienda masticar “leche cural” (tabaiba dulce) o aplicar zumo de “cardón” en verrugas; para las diarreas persistentes aún hay quien toma gofio con miel de palma o incluso un preparado de corteza de barbuzano (otro árbol medicinal aborigen) a modo de astringente. Estos remedios han llegado al siglo XXI porque funcionan en cierta medida y porque se entrelazaron con la fe popular. No pocos tienen componentes psicoactivos leves: la resina de drago sigue usándose en algunas ferias naturistas como cicatrizante y “energizante vibracional”, por ejemplo.
- Gastronomía y bebidas: El gofio, herencia directa guanche, se continúa consumiendo a diario en los hogares. Y aunque ya no se amasa con chacerquén de mocán, sí se mezcla con miel (de abeja o de palma) para hacer la tradicional pella de gofio. Cada vez que un canario come gofio con miel está, sin saberlo quizá, replicando un gesto milenario de sinergia entre cereal y edulcorante vegetal que hacían sus ancestros. En cuanto a bebidas, el guarapo gomero (jugo de palma) se produce hoy para obtener miel de palma, pero algunos guaraperos señalan que si no se hierve rápido, fermenta y da “vino de palma”. Es decir, aún se conoce empíricamente esa fermentación, aunque no se comercialice así. Por otro lado, la afición al vino es parte de la identidad canaria actual, con denominaciones de origen y una importante industria vinícola. Ese gusto fue implantado en el XVI pero ha echado raíces profundas. Lo mismo el tabaco: Canarias es famosa por sus puros (especialmente de La Palma) y su tradición tabaquera deriva tanto de la introducción poshispánica como del “amor al tabaco” que se generó localmente desde hace 400 años. Culturalmente, el canario fumador de hoy tiene tras de sí a generaciones de “cachimberos” que hicieron del acto de fumar algo casi folclórico (las “cachimbas de plata” de los campesinos, la figura del viejo con el cigarro en los labios contando historias, etc., son estampas costumbristas recogidas en literatura insular).
- Folclore y creencias mágicas: En el imaginario canario persisten seres y rituales que vinculan lo vegetal con lo espiritual. Por ejemplo, el “Anima de Tagoro” es un personaje legendario que, según se cuenta, aparece en antiguas plazas de reunión guanche (tagoros) en forma de humo o neblina –una posible reminiscencia de los sahumerios sagrados. O las llamadas “Brujas de Anaga” (en Tenerife), mujeres de montaña que preparaban ungüentos con plantas silvestres; hoy son un atractivo turístico en relatos de senderismo, pero hunden sus raíces en las auténticas curanderas guanches y mestizas perseguidas antaño. Incluso las festividades religiosas católicas en Canarias asumieron guiños de la flora local: en la Romería de la Virgen de Candelaria (patrona guanche cristianizada) se queman ramas de incienso canario rememorando antiguas prácticas, y se ofrecen leche y miel a la Virgen, ofrendas que ya hacían los guanches a sus dioses.
- Identidad y reivindicación: Hoy día, movimientos culturales y eco-nacionalistas en Canarias reivindican el legado indígena. Parte de ello es recuperar conocimientos etnobotánicos. Se han publicado guías de “Plantas medicinales canarias” que en muchos casos recogen los usos guanches registrados por Viera, Marín y otros. Asimismo, existe un renovado interés por posibles conexiones chamánicas: algunos canarios participan en ceremonias de ayahuasca o peyote organizadas en las islas (facilitadas por la globalización de estas prácticas). Aunque estas ceremonias no tienen raíces directas locales, a veces se intenta enlazarlas argumentando que “así como los guanches hacían sus ritos en cuevas, hoy nosotros nos reunimos para sanar con plantas sagradas”. Es un discurso de búsqueda identitaria y de espiritualidad alternativa que sugiere que en el inconsciente colectivo canario hay una fascinación por lo que pudieron ser sus ritos ancestrales con la naturaleza.

En conclusión, el estudio del uso de sustancias psicoactivas, fermentos y botánica medicinal en la Canarias premoderna es un campo fértil y multidisciplinar. Si bien las fuentes históricas son parcas, combinando sus datos con la investigación arqueobotánica y la comparación cultural podemos armar un mosaico bastante coherente. Los antiguos canarios aprovecharon sabiamente los recursos de su medio para curar y quizá para trascender en lo ritual; tras la conquista, ese acervo se mezcló con aportaciones externas dando lugar a una tradición única, cuyos ecos resuenan hasta nuestros días en costumbres, palabras y creencias. Lejos de ser un tema pintoresco o menor, ahondar en él nos permite apreciar la continuidad y resiliencia del saber indígena dentro de la identidad canaria actual.
Como isleños modernos, al beber un vaso de vino malvasía brindando “¡salud!”, al saborear un buen guarapo gomero, o al oler el humo de incienso de una fiesta patronal, estamos –quizá sin notarlo– honrando la memoria de aquellos ancestros y su íntima relación con la tierra y sus dones. Conocer y difundir este legado nos ayuda no solo a entender mejor nuestra historia, sino también a valorar la riqueza biocultural que atesoramos y que debemos seguir estudiando y protegiendo para el futuro.
Os recordamos que en la IV edición de Fuertedélica (7 y 8 de noviembre de 2025) contaremos con una conferencia magistral a cargo del antropólogo Fernando Hernández y del periodista José Gregorio González sobre el uso de sustancias psicoactivas entre los antiguos canarios.
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Fuentes y referencias:
- Becerra, D.; Jorge, S.; Mora, C. (2018). «Los grabados y la cerámica de La Palma: interpretación desde posibles sustancias alteradoras». XXIII Coloquio de Historia Canario-Americana.
- Reichel-Dolmatoff, G. (1978). Beyond the Milky Way.
- RAE, Dicc. histórico canario. Voz «chacerquén» y voz «mocán».
- Guerra, C. (2021). «Etnobotánica aborigen y medicina tradicional». En Revista Vegueta 21.
- Wölfel, D. (1996). La lengua de los antiguos canarios.
- Padrón, F. (1982). Brujería y superstición en Canarias.
- Weber, A. (2014). «Shamanic traces in Canarian folk healing». Journal of Anthropological Research.
- Testimonios orales recopilados en GEFIC (Grupo de Etnografía y Folclore de Canarias) – archivos de folclore (1970s).
- Martín González, M.A. (2020). «Los símbolos sagrados en los grabados rupestres» Revista BienMeSabe.
Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.
Fundador de www.psiconautica.org en 1996, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.
- Raúl del Pino
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